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Solo leyendo el prólogo del superviviente ya se me puso un nudo en el estómago. Mediada la novela, llevaba ya un paquete de klinex gastados y al acabarla estuve varios días sin quitarme de la mente todo lo que había leído. Visitaré el santuario pronto

Solo leyendo el prólogo del superviviente ya se me puso un nudo en el estómago. Mediada la novela, llevaba ya un paquete de klinex gastados y al acabarla estuve varios días sin quitarme de la mente todo lo que había leído. Visitaré el santuario pronto